La mejor noticia del pago único es fiscal: el importe está 100% exento de IRPF. No tributas nada por él. Pero la exención tiene una condición que muchos descubren tarde — y perderla significa regularizar con Hacienda todo lo que no tributaste.
La condición: 5 años de actividad
Para conservar la exención debes mantener la actividad durante 5 años (o mantener las acciones/participaciones ese tiempo, si capitalizaste hacia una sociedad). Si cesas antes, la exención decae y tienes que incluir el importe en tu declaración, con la regularización que corresponda.
Cómo se pierde (los casos típicos)
- Cesar la actividad antes de 5 años — el caso más claro y frecuente.
- No destinar el dinero a lo declarado: si el SEPE detecta que el importe no fue a la inversión de tu memoria, además del reintegro peligra el tratamiento fiscal. Por eso importa tanto la justificación.
- Cambios de forma jurídica mal planteados (de autónomo a sociedad, por ejemplo) sin revisar cómo afectan a la condición de permanencia — consúltalo antes de moverte.
Cómo protegerla desde el primer día
- Guarda pruebas de actividad continuada: facturas emitidas, resumen anual de IVA, recibos del RETA.
- Archiva la resolución del SEPE y toda la documentación de la inversión en una carpeta que no toques en 5 años.
- Marca en tu calendario la fecha en la que se cumplen los 5 años desde el inicio de actividad.
La exención no exige trámites extra: se protege sola si tu actividad es real, continuada y documentada. Los errores que la tumban son siempre evitables.
¿Quieres el proceso completo, paso a paso?
La guía de Viautonoma convierte todo esto en 8 fases con checklists, plantillas y calendario — para cualquier actividad.
Ver la guía completa →