La memoria del proyecto (o memoria explicativa) acompaña a tu solicitud y le cuenta al SEPE tres cosas: qué actividad vas a montar, por qué es viable y en qué vas a invertir exactamente el dinero. De su coherencia depende buena parte de la resolución — y, más adelante, la justificación se contrasta contra lo que escribiste aquí.
Qué debe incluir
- Datos personales y de la actividad: qué vas a hacer, epígrafe IAE previsto, dónde y cuándo empiezas.
- Viabilidad básica: quiénes serán tus clientes, cómo vas a conseguirlos y una previsión sencilla de ingresos y gastos. No hace falta un plan de negocio de 50 páginas — hace falta que se sostenga.
- Detalle de la inversión: partida por partida, con importes. Vehículo, maquinaria, local, stock, herramientas, fianzas... y su suma, que debe guardar relación con la cantidad que capitalizas.
- Calendario: cuándo harás cada compra respecto al inicio de actividad.
Los errores que la tumban
- Importes que no cuadran: pides 15.000 € y detallas inversiones por 6.000 €. El resto, ¿para qué es?
- Confundir inversión con gasto corriente: el pago único financia inversión (activos, equipamiento); rellenar la memoria con sueldos o alquileres mensuales genéricos debilita la solicitud.
- Plantillas genéricas sin adaptar: los técnicos del SEPE leen memorias todos los días; una copiada se nota a la primera.
- Prometer lo que luego no vas a comprar: la memoria es tu compromiso. Las facturas posteriores deben parecerse a lo que declaraste — así funciona la justificación.
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